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NOTICIAS: Vivir el sur

El Kiosco del Jardín Hidalgo de Coyoacán

Escrito por el 19 febrero 2012 a las 11:49 pm


El fin de semana está a unos minutos de terminar. Seguramente muchos de nuestros lectores visitaron el centro de Coyoacán y pasearon por el Jardín Centenario y el Jardín Hidalgo. En éste último espacio se encuentra una pequeña estructura que es tan emblemática de Coyoacán como lo son el templo de San Juan Bautista y la fuente de los Coyotes, se trata del Kiosco del Jardín Hidalgo.

Mis recuerdos del kiosco se remontan a hace treinta años, cuando siendo un niño acompañaba a mi abuela a visitar estos jardínes. Mucho ha cambiado el entorno, hace apenas tres décadas alrededor de estas plaza uno podía encontrar un sinnúmero de locales dedicados a servicios para los vecinos, papelerías, vidrerías, ferreterías, etc. Ahora esos locales han dejado su lugar a restaurantes, bares y cafeterías para la multitud de personas que diariamente visitan el centro de Coyoacán.

Sin embargo, muchos años antes de esos primeros recuerdos que yo tengo, el Kiosko se encontraba en ese sitio. En 1900 el general Porfirio Díaz obsequió al pueblo de Coyoacán esta estructura construida en Francia a finales del siglo XIX. Este regalo se hizo con motivo de la ya muy cercana celebración del centenario de la Independencia. Con una cúpula de 16 gajos adornada con vitrales, en su parte superior se posa un águila republicana de bronce, con sus alas extendidas levanta en el aire la serpiente que devora. En su piso, durante varias décadas, el kiosco tuvo una leyenda hecha con letras de bronce que decía “Centenario de la autonomía”, la inscripción se perdió en los años cincuenta cuando fue elevado el nivel de esta estructura.

En los recuerdos de quienes crecieron y vivieron en los barrios de Coyoacán a mediados del siglo pasado, el Kiosco aparece como un punto de reunión donde los vecinos acudían a platicar, tomar un helado y pasear; era parte intrínseca de la convivencia del lugar, sitio de anécdotas y amores. Ahí se ha mantenido por más de cien años esta estructura, viendo pasar generaciones e historias, adaptándose a los tiempos y desempeñando la función que paseantes y vecinos en cada época le han asignado. Siendo foro de músicos trashumantes y mimos, lugar para recolectar firmas para causas sociales y sede de fiestas cívicas. Un lugar vivo en la memoria, parte de la historia del viejo y del nuevo Coyoacán.

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